EL VALOR ECONÓMICO DE LA BICICLETA

Y es que por primera vez en España en 2013 las ventas de bicicletas superaron el millón de unidades. Superando además, por segundo año consecutivo a la venta de automóviles, que apenas pasaron de 700.000 ventas. De tal forma, que según la Asociación de Marcas de Bicicletas de España (AMBE), el valor total de la venta de bicicletas ascendió a más de 10 mil millones.

 

Y es que la fiebre de la bicicleta se ha implantado en gran parte del territorio nacional. Mientas que tradicionalmente se asociaba el concepto de bicicleta a la práctica deportiva, hoy en día esa idea ha cambiado y ha evolucionado hacia la de un medio de transporte más. Y aunque las bicicletas deportivas tengan todavía la mayor cuota de mercado (63%), las bicicletas urbanas y eléctricas crecen a un ritmo vertiginoso y ya representan un 10% de las ventas totales.

Pero no sólo las ventas de bicicletas repercuten en el beneficio de la economía, si no que multitud de talleres de mantenimiento han surgido, creando nuevos puestos de trabajo. Pues al igual que con los vehículos motorizados, aunque no esté normalizado como tal, es conveniente realizar revisiones periódicas a las bicicletas. Hay tareas que uno mismo puede llevar a cabo, pero hay otras más complejas que es aconsejable que las realice un profesional.

 

Además, todos queremos presumir de nuestras bicicletas, y por ello en las ciudades más ricas culturalmente han nacido otros tipos de negocio, donde además de la típica revisión mecánica, se dedican al upcycling, lo cual consiste en la mejora y personalización de las bicicletas de uso urbano principalmente. Dotándolas de todos los colores, accesorios y formas posibles.

Sin embargo, como siempre ocurre en estos casos, los pequeños comercios se están viendo afectados por las políticas de venta de las grandes superficies, por lo que la mejor forma de evitar dicho sufrimiento se basa en centrarse únicamente en una parte del mercado (BMX, urbano, deportivo…) y no pretender ocuparlo todo, pues son las grandes superficies las que ya lo hacen y es difícil competir con ellas.

 

Además, como ya vimos anteriormente en “En bici al trabajo”, no sólo Francia paga a las personas que se trasladan al trabajo en bicicleta, si no que también en Noruega el Gobierno paga hasta 2€ el kilómetro al ciclista y 5€/km al peatón, pues la Agencia Nacional de Salud Noruega considera que este “impuesto de retorno” es la cantidad que el usuario de estos modos de transporte ahorra al Gobierno.

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EL RENTING Y SUS SECRETOS

Hoy en día cada vez es más difícil tomar la decisión de adquirir un coche, pues pese a las diferentes ayudas públicas que tenemos a nuestro alcance, no deja de ser una inversión importante. Pero si estamos decididos a realizar dicha inversión, nos pueden surgir nuevas dudas, concretamente elegir entre un coche nuevo o uno de segunda mano. Sin embargo, existen alternativas a esas dos opciones más usuales, y una de ellas es el renting.

               El renting históricamente se había reservado a empresas y profesionales autónomos, pero gracias a la crisis económica, esta dinámica ha cambiado. De tal modo que aunque todavía sigue siendo complicado que un particular adquiera un nuevo vehículo a través del rentinag, todo tipo de asociaciones llevan tiempo solicitando al Ministerio de Economía y Hacienda una regulación específica que permita a cualquier particular desgravar por el alquiler de vehículo.

               Eso es porque el renting a la par que se aprovecha de bonificaciones fiscales, supone una garantía de rejuvenecimiento del parque móvil. Pues obliga a renovar el vehículo como máximo a los 5 años. Mientras que los vehículos adquiridos de la forma típica alcanzan de media los 11 años de edad. Esta renovación obligatoria del parque móvil además beneficia al medioambiente, pues a medida que avanza la tecnología los nuevos modelos de automóviles son más eficientes y menos contaminantes.

               De tal modo que la hipotética deducción a particulares, no solo beneficiaría a la edad del parque móvil, si no que además provocaría una estimulación extra del mercado del automóvil, pues cada 5 años todos los particulares deberían adquirir un nuevo vehículo.

               De hecho, esta modalidad de compra está establecida con total normalidad en sociedades de nuestro entorno, dónde el renting tiene una tasa de mercado del 40% respecto al 13% español.

               La Asociación Española de Renting de Vehículos asegura que si además se incluyese el renting en los planes PIVE o se eximiese del pago del Impuesto de Matriculación, generaría una demanda anual extra de 15.000 vehículos entre los particulares y 10.000 entre pymes.

               Además, la renovación del parque móvil conseguiría en un muy corto plazo rejuvenecer la totalidad de dicho parque, aumentando así la seguridad y provocando un ahorro de combustible.

               Sin embargo, el renting no está diseñado para todo tipo de usuarios, y por ello el usuario tipo es aquel que recorra más de 25.000 km/año, realiza todas las revisiones, evita pequeños golpes y arañazos y le gusta el mundo del motor, pues pretende cambiar de vehículo cada 5 años y antes de tomar cualquier decisión prueba diferentes marcas y modelos.

               Muchos usuarios suelen confundir el renting con el leasing, pero aunque se asemejen son diferentes.

               El renting es el alquier a largo plazo de un vehículo junto a la prestación de determinados servicios adicionales. Es decir, por una cutoa fija mensual, la empresa de renting además de alquilar un coche se compromete a pagar sus impuestos, mantenimiento, reparaciones, seguros, etc. Pero al finalizar el contrato el cliente puede renovar el contrato, cambiar de vehículo con nuevas condiciones o adquirir el vehículo.

               Mientras que el leasing consiste en un arrendamiento financiero por el cual una empresa compara un vehículo según las especificaciones que indica el usuario y le cede a este su uso durante un período determinado entre 2 y 6 años, a cambio de una cuota mensual. Y al igual que el renting, al finalizar el contrato el usuario tiene las mismas tres opciones.

               Si comparamos el renting con la financiación tradicional, se puede observar en la siguiente imagen como no sólo el vehículo sale más barato, si no que al ahorrarnos reparaciones, ITV, seguros, neumáticos, etcétera, el vehículo sale más económico.

               Eso sí, hay que recordar que al tener que renovar el vehículo cada 5 años, durante esos 5 años sale más barato, pero a la larga, al tener que adquirir un nuevo vehículo, el usuario de la financiación normal será el que más ahorro consiga.

Fuente: http://revista.dgt.es/es/