2015, EL AÑO DE LA ALTA VELOCIDAD

El año 2015 supondrá un empujón casi definitivo a la alta velocidad española gracias a la puesta en servicio de más de 1.000 kilómetros de vía que tendrán como consecuencia la reducción de los tiempos de viaje en 27 destinos de la red ferroviaria española, la mayor mejora de horarios de toda la historia. Ello supondrá ahorros de hasta una hora y media en cinco trayectos, llevándose la palma el Valencia-Murcia, que pasará de las 3 horas 52 minutos a las 2 horas y 25 minutos (1 hora y 48 minutos menos de tiempo).

Además de los mejores tiempos de viaje, el aumento de rutas de alta velocidad y los precios competitivos harán que en 2018 la red del AVE alcance 24 millones de pasajeros, una cifra que supone duplicar los actuales registros de pasajeros en este segmento de mercado.

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De un total de 9.570 millones de euros que tiene previsto invertir el Grupo Fomento en 2015, 5.199 millones de euros se destinan al ferrocarril en general y 3.561 millones -aproximadamente un tercio del total- van a parar al AVE. Traducido en líneas, supone que para el próximo ejercicio se pondrá toda la carne en el asador en el Corredor Noroeste de Alta Velocidad, el Corredor Mediterráneo, el Corredor Norte de Alta Velocidad y, en menor medida, algunas actuaciones relacionadas con el AVE a Extremadura.

Para los próximos ejercicios, el trabajo se centrará en las líneas que todavía quedarán pendientes de ejecutar, como es el caso de la conexión Madrid-Galicia, el tramo Zamora-Ourense, la conexión entre Murcia y Almería y la Y Vasca.

De los tramos que entrarán en servicio para el próximo año destacan el Olmedo-Zamora, el Alicante-Murcia, el Antequera-Granada, el ValladolidVenta de Baños-Burgos, el Valencia-Castellón, el Plasencia-Badajoz o el último tramo de la línea Sevilla-Cádiz. Al mismo tiempo, las mejoras en otras infraestructuras ferroviarias como la que une Medina del Campo y Salamanca, o la conexión de la capital helmántica con Madrid o la mejora de la ruta entre Palencia y Santander son fundamentales en la reducción de tiempos de otras líneas del norte de España que se inaugurarán más allá de 2015.

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Menos soterramientos y estaciones sencillas

La política del Ministerio de Fomento para reducir los costes de todos estos proyectos se han basado principalmente en dos grandes líneas de trabajo puestas en marcha en los últimos años. En la primera de ellas, se han intentando eliminar los soterramientos a la entrada de las ciudades.

Además, se ha abaratado en gran medida el coste de muchas estaciones que, pese a su papel secundario en la red de alta velocidad española, presentaban un presupuesto inicial muy elevado -entre otras cuestiones, porque algunas de ellas habían sido encargadas a los arquitectos más prestigiosos del mundo, como puede ser el caso de Norman Foster-.

Sólo por poner un par de ejemplos ilustrativos, cuando el equipo de Ana Pastor asumió la cartera de Fomento se encontró con una sorpresa porque había un presupuesto de 80 millones de euros para construir la estación de Orense, con diseño de Foster. Algo parecido ocurría con la de La Coruña, cuya inversión se había fijado en 180 millones de euros. En el caso de Granada, también se habían destinado 135 millones de euros para poner en marcha una estación que había diseñada por Rafael Moneo. Todas estas previsiones faraónicas se han sustituido por otras mucho más funcionales.

Eso sí, el objetivo de la alta velocidad continúa intacto para que, como le gusta repetir a la ministra de Fomento en muchas de sus intervenciones, “9 de cada 10 ciudadanos en España estén a menos de 30 kilómetros de una estación de alta velocidad”. Y este reto no va por mal camino. Según datos facilitados por Adif Alta Velocidad, con más de 3.100 kilómetros en servicio se logra que haya 31 estaciones de alta velocidad en 21 provincias, lo que supone cubrir de manera directa las necesidades del 60 por ciento de la
población española. Además, de manera indirecta otras 50 ciudades se benefician de más que notables reducciones de tiempo gracias a los trenes que pueden circular en ancho internacional -empleado para la red del AVE- y ancho nacional. Estos convoyes llevan una tecnología de cambio de eje para poder circular por ambas infraestructuras.

Multiplica por cinco

Desde que se inauguró la alta velocidad en abril de 1992 entre Madrid y Sevilla hasta ahora, más de 13 grandes tramos han entrado en servicio. Sólo desde 2005 hasta el pasado ejercicio, España ha logrado multiplicar por más de cinco el número de kilómetros de alta velocidad en servicio al pasar de los 550 kilómetros en explotación a los 3.100 kilómetros, pasando de conectar directamente 31 ciudades desde las 7 de mediados de la década pasada.

El último tramo oficial que se inauguró en alta velocidad fue en junio de 2013 al ponerse en
servicio el AVE entre Albacete y Alicante. La alta velocidad ferroviaria llega cada vez más cerca de todos los ciudadanos españoles y acorta sus distancias de viaje, dos ventajas que le han dado gran competitividad frente al avión en distancias cortas y que, para los próximos años, pretenden también suponer un valor añadido a la hora de captar nuevos pasajeros del coche particular.

Fuente:

http://www.eleconomista.es/

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